El proyecto del cable submarino Chile–China Express, que busca unir Valparaíso con Hong Kong, abrió una fuerte tensión entre Chile y Estados Unidos. Washington acusó que la iniciativa podría comprometer infraestructura crítica y “socavar la seguridad regional”, en medio de la disputa global entre EE.UU. y China.
La primera consecuencia fue la revocación de visas a tres autoridades chilenas, entre ellas el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz. El Departamento de Estado señaló que habrían participado en acciones que afectan la seguridad hemisférica, mientras el gobierno chileno rechazó la acusación y citó al embajador estadounidense para pedir explicaciones.
Además, Walker llamó a mantener una política exterior independiente y advirtió al presidente electo José Antonio Kast que no debe alinearse automáticamente con Trump . A su juicio, Chile debe cuidar sus relaciones tanto con Estados Unidos como con China, pensando en el interés nacional.
Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, afirmó que la revocación de visas a las 3 autoridades chilenas responde a un contexto específico y no compromete el programa Visa Waiver para los turistas nacionales que viajan a Estados Unidos.
Desde la embajada de China, a través de un comunicado, acusaron al país norteamericano de querer monopolizar las telecomunicaciones y de no respetar la soberanía ni los intereses de Chile en una clara actitud déspota.