Desde las 00:00 horas de este domingo 5 de abril comenzó a regir oficialmente el horario de invierno en gran parte de Chile, luego del término del periodo estival que se extendió durante los últimos meses. Con esto, los relojes debieron atrasarse en 60 minutos en la mayor parte del territorio nacional.
Con este nuevo huso horario, comenzaron los efectos de siempre, sobre todos asociados a la poca costumbre y a los problemas para conciliar el sueño.
Pese a lo transversal de las críticas, el doctor Leonardo Serra, neurólogo de la Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD fue enfático en señalar que el horario de invierno es el más beneficioso para las personas, en particular porque se traduce en un mejor descanso.
El cambio también se realizó en el territorio insular occidental, específicamente en Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez, donde el ajuste se efectuó a las 22:00 horas del sábado, pasando al huso UTC-6. En cambio, las regiones de Aysén y Magallanes mantuvieron su horario habitual durante todo el año, por lo que no hicieron ninguna modificación.
Este cambio de hora, establecido por los decretos del Ministerio del Interior, busca ajustar el uso de la luz natural durante los meses de otoño e invierno. Sin embargo, en los últimos años ha generado debate por sus posibles efectos en la salud, la productividad y la rutina diaria de las personas.