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Cuatro hombres detenidos fueron castigados de forma pública con el "desfile de la humillación", luego de que las autoridades los detuvieran al sur de China tras ser acusados de ingresar a personas de forma ilegal al país. Desfile y medida que causó repudio entre ciudadanos debido a la exposición de los acusados.

Los presuntos culpables desfilaron por las calles de la ciudad de Jingxi, próxima a la frontera con Vietnam, usando trajes blancos  que simbolizaban el peligro a Covid-19, también llevaban carteles con una foto de sus rostros y el crimen que habían cometido.

Distintas reacciones causó este tipo de humillación, el Guangxi Daily, periódico de propiedad estatal, dijo que "la acción disciplinaria disuadió los delitos relacionados con la frontera y mejoró aún más la conciencia de las masas sobre la lucha contra el contrabando de personas y el cumplimiento consciente de la prevención y el control de epidemias".

Por otro lado, el Beijing News, también del gobierno, dijo que "la medida viola gravemente el espíritu del estado de derecho y no se puede permitir que vuelva a ocurrir".

El gobierno de la ciudad anunció en agosto una serie de medidas disciplinarias para castigar a quienes infrinjan las medidas sanitarias de Covid-19, entre las que se encontraba la exhibición en las calles, pero China prohibió todo tipo de humillación pública de presuntos criminales en 2010, aunque en pandemia la medida tomó fuerzas y algunos gobiernos locales volvieron a hacerlo.

Las ciudades chinas de Pekín y Qingdao, informaron que comenzarán a solicitar pruebas anales para detectar el Covid-19 a aquellas personas que lleguen desde el extranjero.

Esto debido a que según expertos citados por los medios locales, serían más precisos que los PCR que toman muestras faríngeas, de saliva o de sangre.

Este tipo de pruebas ya se habían implementado Shanghái a principios de 2020 como medida para garantizar poder dar de alta a pacientes hospitalizados por Covid-19, aunque después de un tiempo se dejó de implementar.