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La pandemia del Covid-19 ha afectado en todas las áreas, incluida la del medioambiente. Así lo expresa el último informe ambiental realizado por la Agencia Internacional de la Energía y uno de los puntos más alarmantes de dicho estudio se refiere a la dirección que está tomando la demanda de energía y las emisiones de dióxido de carbono durante este 2021.

Bajo ese contexto, en una instancia organizada por el Consejo Chile California y el Ministerio de Energía, Chile y el Estado de California se unieron a través de una mesa de trabajo para potenciar la transición energética. Un proyecto que consiste en compartir las experiencias para facilitar y potenciar el uso de las fuentes renovables que abundan en California y en Chile y que son fundamentales para combatir el cambio climático.

Permitirá trabajar en un proceso de transición energética exitosa que facilite la eliminación de combustibles fósiles y la producción de energía limpia, con nuevas tecnologías, prototipos y modelos, a nivel privado, y regulaciones, sistemas financieros y política, en el sector público.

Más de 160.000 personas murieron en 2020 en el mundo a causa de la contaminación atmosférica, pese a que la calidad del aire mejoró debido al confinamiento, según un informe de la ONG Greenpeace. La capital más contaminada del planeta fue Nueva Delhi, en la India, donde fallecieron unas 54.000 personas por la toxicidad de las partículas del aire.

Otras zonas con alta contaminación son Tokio, en Japón, donde habrían muerto otras 40.000 personas; también en Shanghái, en China; Sao Paulo, en Brasil; y Ciudad de México, en México.

Las partículas PM2.5 están consideradas como las más dañinas para la salud, y son generadas por el uso de carbón, petróleo y gas en vez de energías limpias. Afectan al corazón y los pulmones y aumentan las probabilidades de sufrir ataques de asma, además de un mayor riesgo de morir de covid-19. En Chile, se producen alrededor de 3.000 hospitalizaciones y cerca de 4.500 muertes al año por esta causa.