Tras más de una década de ausencia, el picaflor de Arica (Eulidia yarrellii) fue avistado por funcionarios del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) de Arica y Parinacota, en la microrreserva de Chaca. Esto se transforma en un hito para la conservación de esta ave, considerada la más pequeña de Chile y una de las más amenazadas del mundo.
La situación de la especie sigue siendo crítica, ya que se estima que solo sobreviven cerca de 400 ejemplares. Está drástica disminución poblacional se debe principalmente a la pérdida de su hábitat natural por la expansión agrícola, el uso de pesticidas y la desaparición de la vegetación nativa de la cual dependen para alimentarse y anidar.
Este logro se enmarca en la ejecución del Plan RECOGE (Recuperación, Conservación y Gestión de Especies), liderado por el SBAP y el Ministerio del Medio Ambiente. El plan ha impulsado la creación de una red de cinco microreservas fiscales en los valles de Chaca, Vítor, Azapa y Puquios, donde se han implementado sistemas de regadío, limpieza de terrenos y la plantación de más de 4.500 árboles y arbustos nativos para restaurar el ecosistema degradado.
Estos avistamientos demuestran que la restauración ecológica es una herramienta efectiva frente a la crisis de biodiversidad. Aunque la especie sigue en peligro crítico de extinción, el retorno del picaflor a sus antiguos territorios refuerza la importancia de mantener y ampliar las medidas de protección en los valles del norte grande para evitar la desaparición definitiva de este patrimonio natural único.