Una grave tragedia ferroviaria sacudió a España la jornada del domingo, luego del descarrilamiento y choque de dos trenes de alta velocidad en la localidad de Adamuz, provincia de Córdoba. El accidente, ocurrido en plena recta y a alta velocidad, dejando hasta ahora al menos 39 personas fallecidas y más de 150 heridas, y varias de ellas en estado crítico, según confirmaron las autoridades.
El siniestro se produjo cuando los últimos vagones de un tren privado Iryo, que viajaba desde Málaga a Madrid con más de 300 pasajeros, descarrilaron e invadieron la vía contraria, impactando a un tren Alvia de Renfe que se dirigía a Huelva. El violento choque provocó que varios vagones cayeran por un terraplén, dificultando las labores de rescate. Respecto al incidente, el Rey Felipe VI, declaró a medios internacionales que la prioridad ahora es atender, acompañar, ayudar y asistir a todas las personas que se han visto afectadas,
Los equipos de emergencia trabajaron durante toda la noche en una compleja operación de búsqueda, mientras se teme que la cifra de fallecidos pueda aumentar por personas atrapadas entre los restos. Así mismo, las causas del accidente aún son materia de investigación y han generado desconcierto en las autoridades.
El impacto de la tragedia se extendió a todo el país, con la suspensión del tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía, afectando a más de 200 trenes. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y se trasladó a la zona, mientras la Casa Real expresó sus condolencias ante una de las peores catástrofes ferroviarias registradas en España en las últimas décadas.