En este mismo sector ya se había registrado otro incendio el viernes pasado; sin embargo, en esta oportunidad se detectó un elemento adicional: el hallazgo de dos velas encendidas, elementos que demuestran una clara intencionalidad en el origen de los focos.
Esta técnica permite retardar la ignición, de modo que, una vez que los autores ya han abandonado el lugar, las velas comienzan a encender y los focos terminan uniéndose, dando origen a incendios de mayor magnitud. En este caso, las velas fueron detectadas antes de que generaran nuevos focos, aunque igualmente se registró una afectación de aproximadamente 17 hectáreas.