Un estudio de universidades estatales y tradicionales alertó sobre el auge del individualismo entre jóvenes que ingresaron a la educación superior en pandemia y pospandemia, marcado por una lógica de “sálvese quien pueda”. La investigación vincula este fenómeno a un futuro percibido como inestable, precario y difícil de planificar.
La antropóloga Andrea Aravena, académica de la Universidad de Concepción, explicó que los jóvenes describen el porvenir con expectativas moderadas y alta incertidumbre. El informe advierte además desconfianza hacia el mercado laboral, donde el título profesional ya no garantiza estabilidad y los postgrados operan como “blindaje”.
El estudio también identifica hiperconectividad naturalizada, con brechas socioeconómicas, y rechazo creciente a la maternidad, especialmente entre mujeres. Pese al diagnóstico crítico, se observa una esperanza cautelosa asociada a la equidad de género y la conciencia ambiental como motores de cambio.